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Durante los últimos años los niveles de sobrepeso y obesidad aumentaron considerablemente en una gran cantidad de países, incluidos los de América Latina. Habitualmente, se culpa al azúcar como una de las principales causas de este aumento. Sin embargo, evidencia científica reciente demuestra que el azúcar no juega un papel preponderante en los índices de sobrepeso y obesidad de la población.

Estudios de los Estados Unidos y Australia, concluyen que, mientras que el consumo de azúcar bajó y continúa disminuyendo, la gente sigue pesando cada día más.

Un estudio del American Journal for Clinical Nutrition de la Universidad de Emory y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), publicado el 13 de julio de 2011, revela que en 2008,  los estadounidenses consumieron una cuarta parte menos de azúcares agregadas que las que consumieron en 1999.

El azucar

Azucar - Foto: Plinio Correa. Flickr -> correaaaaaaa

Asimismo, el estudio “La paradoja australiana: una disminución sustancial en la ingesta de azúcares en el mismo período en que han aumentado el sobrepeso y la obesidad”, de la Universidad de Sídney en Australia y publicado el 20 de abril de 2011, indica que en los últimos 30 años el consumo de azúcar disminuyó un 23% en Australia, 10% en Reino Unido y 20% en Estados Unidos, según información de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El estudio de la Universidad de Sídney también reportó que, a pesar de esta disminución, la obesidad aumentó notablemente en adultos, jóvenes y niños en Australia, Inglaterra y Estados Unidos.

El efecto “sube y baja”

La investigación de la Universidad de Sídney utiliza como referencia un estudio de la OMS que demuestra que la ingesta calórica en Australia incrementó, casi exclusivamente, como resultado de un aumento en la ingesta de grasas. A raíz de esto, mencionan que existe un efecto “sube y baja”, evidenciado en aquellas personas que consumen altos niveles de azúcares agregados, los cuales al consumir menos azúcares agregados, consumen más grasa y viceversa. Esto sugiere que la disminución del contenido de azúcares agregados de los alimentos puede ser contraproducente para el control de peso si ésta es reemplazada por comidas con alto contenido de grasas saturadas.

De esta manera, las estrategias enfocadas en reducir el consumo de azúcares agregados por sí solo, no garantizan una mejora en la alimentación balanceada de una persona. 

Exceso de consumo y falta de actividad física

De acuerdo con el estudio de la Universidad de Sídney, la excesiva ingesta de cualquier fuente de energía (, proteínas, grasas o azúcar) es lo que generará un aumento de peso.

Por otro lado, un gran número de la población mundial no está realizando la actividad física mínima. Es importante recordar que, además de contribuir con el control del peso, la actividad física es indispensable para prevenir la aparición de otras enfermedades no transmisibles como la diabetes y la hipertensión.

La problemática también acecha en América Latina

Datos de la OMS señalan que desde 1980 la obesidad en el mundo se ha más que duplicado y América Latina no está exenta del problema de la obesidad.

Asimismo, la organización estimó que ya para el año 2010 más del 50% de la población de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, El Salvador y México, tenía un índice de masa corporal por encima del 25% es decir, tienen sobrepeso u obesidad.

¿Cómo se puede intervenir?

Estos estudios comprueban, una vez más, que la obesidad es un problema multifactorial y que no depende de una sola comida o bebida, o de un grupo de alimentos. Para atacarla debemos no excedernos en el consumo diario de calorías, independientemente de su fuente, e involucrar la actividad física, aunque sea moderada, en la vida diaria.